DIECISIETE VEINTIUNOS.
Dejemonos de paralelismos, de niñerías, de inmadurezas.
Por motivos cuales sean, el dichoso destino nos volvió a juntar. No se certeramente con que finalidad, y la verdad, me da igual.
A pesar de todo y de todos vuelves. Vuelves a estar ahí, a preocuparte y hacerme sonreír de vez en cuando. Y me alegro por ello.
Las cosas cambian, nosotros cambiamos y todo nuestro alrededor, también lo hace.
Muchas veces, si es verdad, que no sabemos si es para bien o para mal, pero en eso consiste, en descubrirlo.
Es un veintiuno con muchos significados, con muchas celebraciones detrás. Pero quiero quedarme con dos. Aún que uno principalmente. Tus diecisiete.
El primero de los tantos veintiunos que han pasado desde que te conocí que, finalmente, tiene este significado, dentro de todos los que podría tener para nosotros dos.
No es lo típico, ni sinceramente, quiero que lo sea, pero de vez en cuando, simplemente hay que dejarse llevar y escribir. Escribir lo que muchas veces nos callamos por estúpidos miedos innecesarios.
Solo, gracias.
Gracias, gracias a pesar de todo.
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